Trastornos de aprendizaje


Lic. Silvana Elena Varela Barros
M.N. Nº6649
Licenciada en Fonoaudiología (UBA)
con orientación Neurolingüística.

 
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Dislexia

Según Condemarin y Blomquist, se comprende bajo el término Dislexia, a un conjunto de síntomas reveladores de una disfunción neurológica, generalmente hereditaria, a veces adquirida, que afecta el aprendizaje de la lectura en un continuo que va de leve a severo. La Dislexia se acompaña con suma frecuencia de trastornos en el aprendizaje de la escritura, ortografía, gramática y composición. Es más frecuente en varones.

El término dislexia es aplicable a una situación en la cual el niño es incapaz de leer con la misma facilidad con que leen sus iguales, a pesar de poseer una inteligencia normal, salud y órganos sensoriales intactos, libertad emocional, motivación e incentivos normales e instrucción adecuada.

La historia de un disléxico puede revelar uno o más de los siguientes antecedentes:
- Existencia de un familiar cercano que presente o haya presentado problemas de lenguaje o de dificultades en el aprendizaje de la lectura y escritura.
- Dificultades del parto: anoxia, hipermadurez, prematurez de tiempo y/o peso.
- Enfermedad infectocontagiosa que haya producido en el sujeto un período febril con vómitos, convulsiones y/o pérdida de conocimiento.
- Retraso en la adquisición del lenguaje y/o perturbaciones en la articulación.
- Retraso en la locomoción.
- Problemas de dominancia lateral.
Basta la presencia de uno o más de estos antecedentes para sospechar una posible disfunción neurológica.

Lo que más caracteriza al disléxico es la acumulación y persistencia de sus errores al leer y escribir. El análisis cualitativo de la lectura oral de un disléxico revelará alguna  o varias de las dificultades siguientes:
1-Confusión de letras, sílabas o palabras con diferencias sutiles de grafia: a-o; c-ch; c-o; e-c; f-t; h-n; i-j; l-ll; -m-n; n-ñ; v-u; v-y, etc.
2-Confusión de letras, sílabas o palabras con grafía similar pero con distinta orientación en el espacio: b-d; b-p; d-p; d-q; n-u; w-m; a-e.
3-Confusión de letras que poseen un punto de articulación común y cuyos sonidos son acústicamente próximos: d-t; ch-ll; g-j; m-b-p; v-f.
4-Inversiones parciales o totales de sílabas o palabras: la-al; le-el; los-sol; loma-malo, etc.
5-Sustituciones o inversiones de palabras por otras de estructura más o menos similar, pero con diferente significado: araucano-iracundo.
6- Contaminaciones de sonidos.
7-Adiciones u omisiones de sonidos, sílabas o palabras: famoso por fama; casa por casaca.
8-Repeticiones de sílabas, palabras o frases.
9-Saltos de renglones, retrocesos, y pérdida de la línea al leer.
10- Excesivas fijaciones del ojo en la línea.
11- Silabicación defectuosa: reconoce letras aisladamente, pero sin poder organizar la palabra como un todo, o bien lee la palabra sílaba a sílaba, o bien lee el texto “palabra a palabra”.
12- Problemas de comprensión.
13- Lectura y escritura en espejo en casos excepcionales.
14- Ilegibilidad.

En general, las dificultades del disléxico en el reconocimiento de las palabras le obligan a realizar una lectura hiperanalítica y descifratoria. Como su esfuerzo lo dedica a la tarea de descifrar el material, disminuyen, significativamente, la velocidad y comprensión necesarias para la lectura normal.
Comúnmente los lectores de más de 12 años de edad no revelan los signos descritos por examen  de su lectura oral, pero es fácil detectarlos en su lectura silenciosa: al leer realizan una lectura subvocal, o sea, susurran o mueven los labios, ya que se ven obligados a pronunciar las palabras para poder comprenderlas. Debido a que al leer en silencio aplican la misma técnica que en la lectura oral, la velocidad resulta excesivamente lenta.

Alteraciones concomitantes (Jonson y Myklebust):

  • Alteraciones en la memoria: Algunos disléxicos tienen dificultades para el recuerdo inmediato. A otros les cuesta bastante recordar sucesos pasados. Algunos no pueden recordar palabras o sonidos que escuchan. Otros presentan dificultades para memorizar visualmente los objetos, palabras o letras.
  • Alteraciones de la memoria de series y secuencias: Frecuentemente el disléxico tiene dificultad para aprender series tales como los días de la semana, meses del año y el alfabeto. Les cuesta aprender a ver la hora  y tienen dificultades  en relacionar un suceso con otro en el tiempo.
  • Orientación derecha-izquierda: Incapaces de orientarse con propiedad en el espacio y aprender derecha –izquierda.
  • Lenguaje escrito: Por lo común el disléxico, al menos que sea severamente disgráfico, puede copiar, pero en la escritura al dictado y en la escritura espontánea (composición) revela serias complicaciones. Además tiene dificultades para expresar ideas con buena sintaxis, secuencia, y estructura adecuadas. Al escribir revela los signos de confusiones, inversiones, adiciones, omisiones y sustituciones ya descritas en la lectura oral.
  • Dificultades en aritmética: Puede ser capaz de automatizar los aspectos operatorios pero tiene dificultad para aplicarlos en la solución de problemas reales. A veces esta dificultad proviene de no poder comprender el planteamiento del problema porque le cuesta leer. En disléxicos severos fallan, incluso, los aspectos operatorios, debido a que intervienen los números o su secuencia.
  • Aspectos emocionales: Los problemas emocionales aparecen en el disléxico después de sus fracasos escolares.

Siguiendo la perspectiva diagnóstica psicolingüística, se considera que existen algunas habilidades lingüísticas más problemáticas que otras. Los problemas lingüísticos que tienden a encontrase en los niños con dislexia pueden situarse dentro de dos categorías:

1-El procesamiento del lenguaje hablado (Defior,1993)
2-El conocimiento fonémico (Mann,1991)

El procesamiento del lenguaje hablado

Dentro de este primer tipo de problemas Mann distingue cuatro niveles diferentes:
a- Deficientes habilidades de percepción del habla, que son las que posibilitan distinguir las palabras que se parecen mucho entre si, por ejemplo, “pata” y “mata” que únicamente difieren en sus fonemas iniciales los cuales a su vez comparten casi todos los rasgos lingüísticos.
b- Deficiente agilidad en la evocación lexical, lo que retrasa el acceso al significado de las palabras.
c- Déficit de memoria verbal a corto plazo (memoria de trabajo), lo cual dificulta mantener la información ya procesada  mientras van procesando la nueva que sigue llegando al sistema.
d- Déficit en los procesos sintácticos y semánticos (los disléxicos fracasan en los p. sintácticos).

Conocimiento fonémico (Conciencia fonológica).

Existe una estrecha relación entre lectura y habilidades fonológicas, hasta el punto que actualmente se cree que el elemento clave en las dificultades de reconocimiento de palabras seria un déficit fonológico.
El análisis de los errores que cometen los niños al leer no suelen implicar confusiones visuales, inversiones de letras o de secuencias de letras, sino que  aparentemente reflejan un problema en la integración de la información fonológica que transmiten los símbolos visuales, que no actuarían como señales del sonido. No pueden encontrar fácilmente la correspondencia sonora de las letras.

Evaluación

La evaluación de la lectoescritura apunta a determinar las deficiencias funcionales del disléxico a fin de planificar el programa de intervención más adecuado.
Algunos de los test específicos que se emplean en la evaluación de la lectoescritura son:

  • PROLEC: Evaluación de los procesos lectores (Cuetos, Rodríguez y Ruano, 1996).
  • Evaluación funcional
  • N.A.L.P.A .( Niveles de aprendizaje de la lectoescritura en período de alfabetización) ) (Feldman – Feldman)-Arg
  •  Escala de lectura comprensiva silenciosa  (NSP – 1) (Feldman y cols)-Arg, 1995. Ed. Marymar

TEST DE INTELIGENCIA:

  • WISC-IV, escala de inteligencia de Wechsler para niños de 6 a 17 años- Edición española
  • WPPSI-III, Escala de Inteligencia de Wechsler para Preescolar y Primaria – III
Diagnóstico

Dado que la Dislexia es un trastorno de aprendizaje de base lingüística el rol del fonoaudiólogo especializado es preponderante. También es importante el rol del psicopedagogo especializado. Ambos profesionales comparten el área y requieren actualizarse y formarse continuamente para abordar idóneamente un trastorno como es el de la Dislexia. Algunos pacientes por su severidad o por la asociación de otros trastornos requerirán de un abordaje multidisciplinario: fonoaudiólogo, psicopedagogo, psicólogo, neurólogo.

Desde una descripción general el Fonoaudiólogo, especializado en trastornos de aprendizaje, podrá  evaluar el lenguaje y la lectoescritura y arribar de este modo a hipótesis diagnósticas que le posibilitarán a su vez desarrollar la planificación de un tratamiento ajustado a las necesidades particulares del paciente. En el tratamiento atenderá los niveles de lenguaje comprometidos y estimulará el desarrollo de la conciencia fonológica considerada prerrequisito para la alfabetización. Atenderá todos los aspectos que integran a este instrumento de comunicación (aspectos fonológicos, semánticos, sintácticos y pragmáticos). Desarrollará la ruta de lectura que se encuentre comprometida y estimulará la comprensión de lo leído.

El psicopedagogo trabajará sobre las estrategias para el aprendizaje en general y acompañará al niño para que se generen hábitos de estudio con la elección de un método apropiado. Apoyará al niño estimulando la confianza en sí mismo y acompañará la evolución asesorando a sus padres y a los docentes. El psicopedagogo, fundamentalmente tratará de establecer, además del historial personal, médico y pedagógico del alumno, su C.I. y las características de su perfil. Generalmente se admite, que en el WISC los niños disléxicos puntúan más alto en la escala manipulativa que en la verbal. El psicopedagogo especializado también podrá arribar a un diagnostico presuntivo que le permitirá ofrecer un tratamiento especifico para la Dislexia.

El fonoaudiólogo y el psicopedagogo, una vez especializados, pueden abordar con mayor especificidad los trastornos de la lectoescritura.

El neurólogo será quien evalúe la presencia de trastornos asociados como por ejemplo los trastornos de atención y realizará los controles de la evolución del trastorno y del tratamiento.

El psicólogo intervendrá en aquellos niños que, a consecuencia de su dificultad lectora, hayan desarrollado un conflicto emocional tal que no permita implementar los tratamientos específicos del déficit.

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