¿Cuándo realizar una consulta?


Lic. Silvana Elena Varela Barros
M.N. Nº6649
Licenciada en Fonoaudiología (UBA)
con orientación Neurolingüística.

 
Enfoque terapéutico
 
¿Cuándo realizar una consulta?
 
Pautas Madurativas

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¿Cuándo llevar a un niño al fonoaudiólogo?

  • Si el niño tiene 2 años y no produce aún algunas palabras sueltas.

  • Si posee una expresión ininteligible a los 3 años y no construye frases.

  • Si a los 4 años su repertorio articulatorio se encuentra incompleto afectando la producción de varios fonemas como por ejemplo la articulación de /g/, /c/, /d/, /l/, /ch/, /y/, /f/, etc.

  • Si a los 4 años presenta dificultades en la organización sintáctica de las frases.

  • Si tiene 5 años y aun no logra articular correctamente la /r/ ó sus combinatorias y/ó tiene ceceo.

  • Si produce saltitos ó repeticiones de sílabas al querer expresarse verbalmente.

  • Si respira por la boca.

  • Si traga empujando con la lengua los dientes o mordiendo el labio inferior, en lugar de empujar el paladar.

  • Si no comprende el lenguaje acorde a su edad.

  • Si tarda mucho en evocar palabras.

  • Si no se conecta con sus compañeritos y se aísla en el jardín. Si no muestra interés en conversar. Si no sostiene la mirada.

  • Si su juego es pobre, repetitivo y presenta un repertorio de intereses muy restringido.

  • Si posee lenguaje pero éste es extraño, peculiar en contenido y entonación. Si repite frases hechas ó produce frecuentemente expresiones verbales desajustadas socialmente.

  • Si tiene dificultades en la lectoescritura. Si muestra dificultades en alfabetizarse en 1er grado ó escasa comprensión de textos en 3er grado. Si comete numerosos errores cuando escribe palabras u oraciones.

  • Si presenta la voz disfónica.

Si su hijo presenta alguno de estos síntomas debe realizar una consulta para que se le realice una oportuna evaluación y estimulación.  

¿Qué consecuencias tiene retrasar este tratamiento?

Es importante la detección temprana. Un diagnóstico a tiempo posibilita el inicio de un tratamiento fonoaudiológico con menos riesgo de secuelas. El compromiso familiar y la continuidad en el tratamiento  es fundamental para lograr los objetivos del mismo.

El rol del pediatra es muy importante en el logro de una estimulación temprana dado que suelen ser nuestros principales derivadores y las familias depositan toda su confianza en él. Lamentablemente es frecuente encontrarse con pediatras que desalientan en las familias la interconsulta al fonoaudiólogo con la conocida frase “Espere. Ya va a hablar”. 
Después somos los fonoaudiólogos, quienes debemos remontar el tiempo perdido y lidiar con la complicación ó el agravamiento del déficit lingüístico inicial, las secuelas emocionales, la baja autoestima, los problemas de conducta, las secuelas en la lectoescritura, etc.

¿Cuán importante es la familia para superar los problemas en el lenguaje de los niños?

El compromiso familiar y la continuidad en el tratamiento son fundamentales para lograr los objetivos del mismo. Es frecuente solicitar a la familia el refuerzo en casa de lo trabajado en la sesión ó la implementación de algunas pautas para estimular al niño hacia un mejor desempeño comunicativo.  En algunos trastornos el tratamiento posee 3 fases: la enseñanza, la práctica y la automatización de lo aprendido. A veces los padres, al ver las mejorías, dejan de asistir antes del logro de la etapa de automatización y el niño, al no haber consolidado la enseñanza, recupera su dificultad inicial.

¿Son curables los trastornos del lenguaje?

Algunos trastornos se superan completamente y otros presentarán mejorías ó compensaciones.  Los avances en el tratamiento dependen de distintos factores, tales como: el grado de severidad, la cantidad de aspectos lingüísticos alterados, la precocidad del diagnóstico, el inicio oportuno del tratamiento, la cantidad de sesiones por semana, la causa del trastorno lingüístico (encefalopatía, disfunción neurológica, entorno poco estimulante, retraso madurativo, herencia), el apoyo familiar en la terapia, y por supuesto la motivación y colaboración por parte del niño y el desempeño profesional del terapeuta.

A diferencia de lo que se sospecha popularmente, los niños no suelen hablar mal a propósito. Es común escuchar a los padres atribuir las dificultades del habla en el niño a factores emocionales, como por ejemplo: que no quiere crecer, que está celoso, que se hace el bebé, que se está copiando de la forma de hablar de su niñera, etc. Esto casi nunca es así. Nadie puede hablar mal a propósito, es una tarea desgastante y difícil hasta para los adultos cuando quieren imitarlos y es mucho más difícil de lograr para un niño. Los factores emocionales pueden repercutir en la conducta pero difícilmente en las habilidades propiamente lingüísticas.

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